POLÍTICOS O FIGURAS DEL ESPECTÁCULO.
“Los cargos, como cargos, no me importan; los honores, como honores, no me importan. Aquí, desde esta posición, sigo siendo el mismo ciudadano que he sido siempre. Como ciudadano, no me diferencio en nada de cualquier otro ciudadano. Soy igual que cualquier otro modesto y humilde cubano, solo que un cubano con las mismas facultades que otro cubano cualquiera a quien se le ha asignado una grande y difícil tarea. Por tanto, cuando digo que para mi es un sacrificio, hablo muy sinceramente y hablo muy en serio.”
Fidel Castro,
discurso pronunciado en toma de posesión como
Primer Ministro, en el Palacio Presidencial,
16 de febrero de 1959.
Me atrevo a evocar palabras… un poco de demagogia política, un trozo de original política de esa que hacía hervir un poco la sangre y lanzar hurras en plena sala de la casa… me pasó a mí cuando lo escuché en el 98.
¿La maquinaria mediática hace que estos fenómenos sociales se vean altamente influenciados?
Juan Eduardo Jaramillo, confieso, es el profesor que más he detestado en mi vida, sin embargo, en su no muy agradable clase, analizamos un poco el fenómenos a las luces de teorías un poco ortodoxas para mí, sobre los líderes informáticos, no recuerdo muy bien la carreta, pero para ese tiempo, casi diez años, era posible que la “masa” el “pueblo” se dejara manejar como veleta por el viento por lo que decían los noticieros, ya que la variedad en la información televisiva era nula, apenas nacían los canales privados y poco se conocía de los regionales.
La demagogia política se ha transformado a lo largo de los años gracias a los medios de comunicación, haciendo que aquellos que llegan a dirigir los destinos de toda una nación, deban aprender desde cuál es la mayor necesidad de su pueblo, hasta, que color de polvos se debe aplicar para no brillar ante las cámaras.
Desde el momento en el que los medios televisados se han involucrado en el fenómeno, he notado cómo cada día nacen políticos que buscan un público específico; está aquel que se dirige a las negritudes y por tanto viste de manera especial, se expresa de igual manera y cuando tiene la oportunidad de ser televisado, sobretodo en época de campaña, se muestran específicamente trabajando por la comunidad a la que buscan conquistar, algunas mujeres hasta han sacado escoba, en una parafernalia graciosa y casi cómica de lo que es llegar a su “público” de manera directa.
En parte, la muerte de los partidos políticos tradicionales, no se ha dado por ese tejemaneje de traiciones, instituciones y destituciones dadas por el manejo de conveniencias que se dan bajo un gobierno o su campaña, sino por que la estrategia de sectorización política, que se puede comparar con formulación de un programa específico para un público específico, ha ido dividiendo, gracias a los medios de comunicación, las tan confirmadas creencias bipartidistas.
Cabe resaltar, que aún, la igualdad de condiciones de campaña en este país son deficientes y por tanto, el que más amigos tenga y más dinero recolecte, o más conocidos tenga en un canal, es el que más se divulga y curiosamente el que más votos lleva.
En este momento cabe analizar el último fenómeno político: Polo democrático. El ascenso rápido de este naciente partido responde a una de dos opciones, una improbable y la otra casi segura. La primera es que bajo las luces del actual gobierno, el pópulo halla tomado conciencia de la necesidad de modernizar conceptos y procesos para la evolución de la nación, por otro lado está la más segura y es que bajo la representación de Serpa, con sus tan desaprobados comportamientos y comentarios, la imagen del partido Liberal cayó al suelo, al mismo tiempo que el Polo encontró en esa caída las bases para crear una campaña política contundente y de grandes resultados.
Esta teoría, responde fácilmente a la afirmación de Sartori: “la televisión favorece —voluntaria o involuntariamente— la emotivización de la política, es decir, una política dirigida y reducida a episodios emocionales”, confirmando la desaprobación del pueblo de la lanzada de agua a Mockus o la tan recordada expresión “mamola” en más de un discurso de Serpa. Sin embargo, cabe recordar que el mismo Sartori hace alusión a que las cosas caen por su peso y así mismo, si el Polo hubiese ganado las elecciones, ¿podría partido tan “pollo” manejar un país con tantas deficiencias?
